Hablamos de...

Reloj biológico de la piel sensible.

v_main_article-sensitive-skin-01.jpg

Por sorprendente que parezca, la piel sensible no es un tipo de piel en el sentido estricto de la palabra; en realidad, puede afectar cualquier tipo de piel, desde una piel adolescente propensa al acné y grasa, hasta una piel madura y seca. Una cosa que todas las pieles sensibles tienen en común es una excesiva reacción a estímulos inofensivos del medio ambiente o a productos para el cuidado de la piel.


Pero lo que hace única a la piel sensible es la forma en que evoluciona a través del tiempo, en el curso de una hora, un día, un año o toda la vida. Factores ambientales y hormonales pueden cambiar el aspecto de una piel sensible.

Un día en la vida de una piel sensible

La piel tiene un ritmo biológicamente programado o circadiano de 24 horas, que puede afectar su sensibilidad. Por  la noche, los niveles más bajos del cortisol (la hormona antinflamatoria) combinados con un súbito aumento de la histamina (mediadora propicazón) pueden acentuar la sensibilidad de la piel. ¿El resultado? Una abrupta aparición de ardor, picazón y sensación de  tirantez en la piel.

Pero esto es sólo parte de la historia. La verdad es que, aunque la piel está en parte controlada por un  mecanismo fisiológico preprogramado, la rutina diaria de una mujer puede ser  igual de importante.

Comenzás el día con una ducha con agua caliente y prolongada, antes de salir al aire contaminado de la calle. Comprás un café camino a tu oficina con aire acondicionado. Para almorzar, te encontrás con una amiga y disfrutan un plato especiado en una soleada terraza, luego es hora de comenzar tu agitada tarde de reuniones. Después del trabajo, vas al gimnasio para unas sesiones de ejercicios que te aceleran el pulso antes de ir a tu bar favorito para tomar unos tragos con las chicas... ¿Algo de esto te suena familiar?

La verdad es que todos y cada uno de estos momentos diarios, cambios de temperatura y humedad, contaminación, cafeína, comida picante, sol, estrés, ejercicio, alcohol, pueden elevar el malestar de una piel sensible.

La piel sensible según las estaciones del año

La piel sensible ama la estabilidad y odia el cambio. La primavera y el otoño son sus estaciones más temidas ya que las condiciones climáticas pueden ser impredecibles. Debido a su frágil barrera y terminaciones nerviosas hipersensibles, la piel no tiene tiempo de acostumbrarse a los rápidos cambios de temperatura y niveles de humedad, que originan aumento de sensibilidad.

Cada estación también trae picos de polen de diferentes especies de plantas. En primavera, predomina el polen de los árboles, en otoño el polen de las hierbas, mientras que el verano es la estación del pasto. Cada oleada de polen tiene la potencia de disparar manifestaciones alérgicas de la piel. Para muchas personas, esto lleva a un predecible aumento y disminución  de la sensibilidad de la piel en el transcurso del año.

Una piel sensible a través de las generaciones

Conjuntamente con el ritmo circadiano de la piel y los cambios estacionales, hay  cambios fisiológicos de más largo alcance que pueden influenciar profundamente su nivel de sensibilidad.

Piel del bebé: con una barrera cutánea todavía "en construcción", la piel de bebé es altamente propensa a enrojecimiento e irritación. Cuando se trata de cosméticos, menos es siempre mejor.

• Piel del adolescente: en un intento de controlar su piel grasa y propensa al acné, los adolescentes a menudo usan limpiadores faciales agresivos y exfoliantes abrasivos, quitando a la piel sus defensas naturales y dejándola hipersensible.

• Embarazo y menopausia: las fluctuaciones hormonales afectan la secreción sebácea de la piel pudiendo ocasionar un  debilitamiento de la función de barrera. Estas mismas hormonas también influyen en  la red de vasos sanguíneos de la piel, lo que puede empeorar el enrojecimiento.

• Piel envejecida:
a medida que pasan los años, ocurren cambios característicos en la piel. Disminuye la actividad de la glándula sebácea, mientras que la epidermis y la dermis se afinan. A veces, deshidratada por un barrera defensiva débil, la piel envejecida es especialmente vulnerable a agresiones externas.

Cómo mantener la piel en equilibrio

La piel sensible es una entidad en constante cambio, influenciada por incontables factores internos y externos. Para mantener su equilibrio y reducir progresivamente su sensibilidad, existen soluciones dermocosméticas expertas para el cuidado de la piel.

  • Facebook
  • Twitter

Recomendado para vos

See all articles