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Las múltiples caras de la piel sensible

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Año tras año, la comunidad de piel sensible continúa creciendo. Tanto blogs como vlogs se han diseminado como fuego descontrolado, mientras muchos estudios actuales demuestran que cerca del 60% de nosotras estamos afectadas actualmente. Pero a pesar de ser la mayoría, la piel sensible es generalmente difícil de entender. ¿Por qué?

Piel sensible: una condición frecuentemente invisible

La piel sensible puede ser difícil de diagnosticar, hasta profesionalmente, por una simple razón: está definida por lo que sienten las mujeres, y no por lo que ve el médico en la clínica.
Desde el punto de vista de la mujer, la piel sensible es una realidad diaria angustiante. La piel pica, da pinchazos, se enrojece y arde en respuesta al ambiente, la dieta o los productos de cuidado diario.
Desde el punto de vista del dermatólogo, la piel sensible puede verse un poco enrojecida o seca, pero su apariencia es esencialmente normal.

Entonces piensas que tenés la piel sensible….pero ¿qué tipo?

No hay una sino un amplio espectro de pieles sensibles. Saber qué tipo de piel sensible tenés es el primer paso en hacer las paces con tu piel y adoptar una rutina adaptada a tu diagnóstico.                                                                      

La herramienta interactiva Sensitest es un modo rápido y fácil de descubrir en qué parte de este espectro de sensibilidad se encuentra tu piel; averiguá con tu farmacéutico hoy mismo.

Sensitest
utiliza unas simples preguntas para hacer coincidir tu sensibilidad con uno de los siguientes niveles:

  • Sensible: reacciona ocasionalmente a productos o cambios ambientales.
  • Propensa al enrojecimiento: se enrojece y ruboriza en respuesta a ciertos alimentos, alcohol o cambios de temperatura.
  • Reactiva: reacciona frecuentemente tanto a productos como a factores ambientales.
  • Atópica: presenta ciertas reacciones como eczema o dermatitis de contacto.
  • Alérgica: reacciona a determinados alergenos en productos de cuidado diario y al ambiente.

Y sea cual sea tu nivel de sensibilidad, el Sensitest determina los productos de cuidado diario más adecuados para las necesidades específicas de tu piel.

La realidad dermatológica de la piel sensible

¿Qué puede causar reacciones en la piel sensible?

Los factores agravantes más comunes se dividen en tres categorías, probadas por importantes estudios realizados por La Roche-Posay sobre un total de más de 6000 consumidores en 8 países diferentes.      
- Ambientales (59,8%)*: los cambios de temperatura o de humedad pueden causar malestar intenso, así como también la exposición al sol, la polución y hasta la exposición al polen.            
- Productos para el cuidado de la piel (55,1%)*: algunos contienen factores irritantes, como fragancias o colorantes. El níquel es un alergeno muy común que se encuentra en muchos cosméticos.    
- La tercera categoría es factores internos: el estrés psicológico (34,7%)* así como también algunas elecciones de estilo de vida, por ejemplo el cigarrillo, los alimentos picantes o el alcohol pueden provocar que una piel sensible se enrojezca.

*Estudio de observación Toleriane Ultra sobre 3800 pacientes en 8 países.

¿Qué causa realmente la piel sensible?

La causa principal es el propio sistema de defensa de la piel que ya no está haciendo su trabajo correctamente. La piel sana posee una barrera protectora llamada película hidrolipídica, que actúa como un escudo para impedir que bacterias e irritantes lleguen a las capas más profundas de la piel. Este escudo defensor también contiene humedad que es esencial para mantener la firmeza y la elasticidad de la piel, y sobretodo su bienestar.

En una piel sensible, esta barrera se debilita, dejando la piel vulnerable a "molestias", así como también cambios en la temperatura y humedad. Con una sobreexposición a las bacterias, irritantes y cambios ambientales, la piel cree que está en peligro y envía señales de advertencia, que causan rubor, ardor y picazón.

¿Por qué la piel reacciona tan fuertemente?

La piel tiene una increíble red de nervios, con alrededor de doce terminaciones por centímetro cuadrado. En la piel sensible, estas terminaciones nerviosas son hipersensibles y emiten más señales de peligro al cerebro que los nervios en una piel normal. Básicamente, los nervios interpretan los estímulos normales como dañinos, generando sensaciones de malestar ante la más mínima situación.

¿Cómo se puede reducir la sensibilidad de la piel?

Primero, no pierdas la esperanza, es posible reducir la sensibilidad de la piel. No todas las pieles sensibles son iguales, por lo tanto tu rutina de cuidado diario debe basarse en tu diagnóstico de sensibilidad, pero deben seguirse algunos consejos:

  • Elimina los factores agravantes. Anotá qué factores causan tus síntomas (alimentos, alcohol, el aire acondicionado), y tratá de evitarlos si es posible.
  • No retires la barrera protectora de la piel con productos agresivos como jabones alcalinos. Los mejores limpiadores para piel sensible son leches suaves o aguas micelares aplicadas con un disco de algodón.
  • Rellená los lípidos superficiales de la piel para restaurar su película hidrolipídica utilizando un crema hidratante de alta tolerancia para piel sensible.
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